Recorriendo de norte a sur las comunidades rurales de Tailandia, un equipo de rodaje va entrevistando a su paso a una serie de personas y las invita a ponerse delante de la cámara. Utilizando el juego del cadáver exquisito, cada personaje inventa sucesivamente las peripecias de un relato insólito: el de un niño paralítico con superpoderes y su profesora.
La utopía fabulada

Jordi Costa 29 ABR 2016 - 00:18 CEST
Es un relato de construcción colectiva que la cámara documental del cineasta irá armando a partir de diversas voces y estrategias.