Liliana Pereira regresa a su país. Allí tiene que enfrentarse a un pasado que le supuso persecución presidio y la pérdida de la custodia de su hijo. Víctima junto con otras mujeres de una agresión sistemática, Liliana tiene que elegir entre lo que le pide su corazón y lo que le dicta su conciencia.
Ni olvido, ni perdón

Jordi Costa 22 DIC 2016 - 12:18 CEST
Manane Rodríguez acierta al hacer que su mirada a esa sistematización de la tortura se mueva entre la nota explícita y un ejemplar uso del fuera de campo.